Leishmaniosis

¿Qué es la Leishmaniosis?

La Leishmaniosis es una enfermedad procovada por un parásito hemático (en la sangre) llamado Leishmania infantum, que afecta a perros de cualquier raza y edad. Hay que saber que aunque nuestro perro se contagie de la Leishmaniosis, no siempre desarrollará la enfermedad ni mostrará síntomas, así que podemos encontrar perros posivitos que no estén enfermos, y es necesario diagnosticar-los diferenciadamente de los que sí están enfermos.

¿Cómo se transmite?

Este parásito se transmite a través de la picadura de un mosquito llamado Flebotomus, que es el mosquito comun a todo el mediterráneo.

El mosquito pica a un perro parasitado, ingiere el parasito, y después de un ciclo para reproducirse dentro del mosquito, el parasito puede ser inyectado a otro perro mediante otra picadura.

¿Qué provoca?

El parásito de la leishmania puede tener muchos efectos en el organismo de nuestro perro. Puede provocar vasculitis (inflamación de los vasos sanguinios), problemas dermatológicos, sobrecrecimiento en uñas, atrofia muscular, problemas digestivos, problemas oculares, e incluso (lo más grave) problemas en organos vitales como hígado o riñón.

Una vez diagnosticada la enfermedad a nuestro perro, es necesario realizar analíticas periodicamente (se aconseja cada 6 meses) para poder controlar su evolución, y para intentar prevenir o reducir al máximo todos esos efectos.

¿Qué podemos hacer para prevenir el contagio?

Existen ciertas pautas de manejo y ciertos productos repelentes que nos pueden ayudar a disminuir el riesgo de contagio, y además (desde inicios del 2012) existen dos productos nuevos para ayudarnos en la lucha contra la progresion de la enfermedad una vez el mosquito ha contagiado al perro: són las vacunas Canileish o Letifend, y la medicación Leisguard, que tienen la funcion de preparar el sistema immunológico del animal para poder dar una respuesta efectiva en el control del desarollo de la enfermedad, en caso de contagio

Así pues, por un lado, si nos fijamos en los hábitos del vector (mosquito transmissor): generalmente són crepusculares (se alimentan durante la salida y la puesta del sol) y són exteriores (no suelen entrar dentro de casa). Así pues, deberíamos evitar dejar el perro en el exterior o sacarlo a pasear durante esas horas, para reducir el riesgo de picaduras.

Por otro lado, existen collares antiparasitarios (Scalibor, Seresto) y pipetas (Vectra 3D, Advantix) que incluyen un repelente para los mosquitos. El repelente hace que el mosquito se acerque menos al animal, i por lo tanto minimiza el riesgo de picaduras y transmision del parásito.

Esa es la primera barrera para nuestra mascota, para el control de la enfermedad, pero tenemos que ser conscientes que no existe ningún producto con una eficacia del 100% en la prevención de las picaduras.

En cuanto a la vacuna, esta actua si, a pesar de los repelentes, un mosquito pica y transmite el paràsito a nuestro perro. Se administra anualmente, siempre después de realizar una analítica sanguínea para asegurar que nuestro perro sigue “seronegativo” (no contagiado), y es efectiva a los pocos días de su administración. La vacuna disminuye en un 70% el riesgo de que el animal (contagiado) desarrolle la enfermedad, y en caso que la desarrolle, el curso de la misma podría ser más leve.

Por último, el jarabe Leisguard actua a nivel preventivo y tambien en caso de contagio, ayudando a que las defensas del animal sean las adequadas para combatir el parasito.

¿Cómo se trata?

Por desgracia no existe ninguna medicación capaz de eradicar del todo el parásito del organismo de nuestra mascota.

El tratamiento que se aplica actualmente, va destinado a controlar el numero de parásitos que circulan en sangre de nuestro animal, para evitar que dañen los organos vitales, y para controlar los problemas que la leishmaniosis haya provocado ya.

Existen varios tipos de fármacos que nos ayudan a controlar la leishmaniosis, que se administran en dosis i pautas diferentes segun el estado de salud de nuestro animal. Si en los controles semestrales se detecta cualquier empeoramiento será necesario volver a tratar el animal según nos indiquen.

Los fármacos son bastante eficaces en el control de la enfermedad, pero la respuesta és individual de cada animal debido a distintos factores como niveles de parásito en sangre en el momento del diagnóstico, estado de los órganos vitales, respuesta immunológica propia de cada perro, precocidad en el diagnóstico…

Si no se siguen las pautas que nos indique nuestro veterinario, es fácil que la enfermedad avance y empeore hasta el punto de provocar la muerte de nuestro animal.

¿Puede contagiarse a las personas?

La Leishmaniosis es una zoonosi indirecta. Esto quiere decir que no se transmite directamente del perro enfermo a la persona, sinó que es necessario que el mosquito actue como vector tambien. A diferencia de los perros, el sistema immune de las personas suele ser eficaz para eliminar el parásito por si solo, pero existen “grupos de riesgo” (personas esplenectomizadas -que les han extirpado el bazo-, immunodeprimidas por distintas razones -SIDA, quimioterápia/radioterápia- o incluso bebés o personas de edad avanzada) así como variaciones individuales en las personas, los cuales pueden ser sensibles a desarrollar la enfermedad. Así pues, hay que concienciarse de que la lucha conta la Leishmaniosis canina contribuye tambien a disminuir el riesgo de brotes de leishmania en la población humana.

Así pues, ¿qué recomendamos?

Las recomendaciones varian en funcion de cada caso, pero se resumen en lo siguiente:

  • En animales no contagiados:
    • realizar controles periódicos (anuales) con una analítica sanguínea para comprobar si nuestro animal se ha contagiado o no
    • administrarles productos preventivos (collares, pipetas) antes comentados
    • administrar la vacuna i/o la medicacion que favorecen que nuestra mascota genere las defensas adecuadas en caso de contagio. minimizando el riesgo de desarrollar la enfermedad
  • En animales contagiados:
    • administrar el tratamiento indicado por nuestro veterinario y realizar las analíticas periódicas para prevenir recidivas
    • también está indicado la administración de productos preventivos, ya sea para minimizar reinfecciones como para prevenir la diseminación de la enfermedad
    • Ayudar al su sistema immune a luchar contra la enfermedad mediante el jarabe Leisguard